Publicado por crisislehman
Un grupo minúsculo de analfabetos, regularmente armado, con unos navíos más cercanos a la mendicidad y al desguace que otra cosa, han puesto contra las cuerdas a Occidente.
Cuando vemos los avances en telecomunicaciones, armamento, inventos aeroespaciales, energías eólicas de última generación. Cuando escuchamos los notabilísimos discursos de nuestros líderes mundiales en magnas conferencias, con gran aparataje y extraordinarios medios económicos, intelectuales y poderío.
Cuando vemos que el valor de nuestros ahorros, inversiones y bienes económicos más estables, como las bien ponderadas acciones que cotizan en bolsa, los bienes inmuebles o los grupos de comunicación, se desmoronan.
El siglo XXI requiere, exige, nuevos enfoques, originales enfoques, nuevos derechos. Volver a lo básico, sí, volver al origen, pero no a lo novedoso, a lo auténtico, histórica y realmente. Lo real es que nuestra economía, nuestras instituciones básicas, se han alejado de su verdadera -y origen de su nacimiento y justificación de su existencia- finalidad.
Los supervisores delegan y delegan, y se sobetean con los supervisados. En el sistema financiero se desplaza el control a los auditores, tasadores, agencias de 'rating', comisiones de control y auditoría interna de las propias entidades financieras. Me vigilo a mí mismo por usar el dinero de los demás. Siempre me perdono, tengo que vivir conmigo mismo.
Los jueces, desbordados a veces, poco trabajadores en alguna que otra ocasión, o aprovechados de su puesto, se muestran encantados con la aparición en escena de nuevos instrumentos que les desvalorizan y desocupan, tribunales arbitrales y otros mecanismos que son absorbidos y corrompidos por los más poderosos para escarnio de los justiciables. Es cierto que tienen pocos medios, que trabajan mucho, pero no siempre. En medio de este caos, los piratas de Somalia son un puro chiste. Los piratas de Wall Street y adyacentes son mucho peores, aunque más sutiles en las formas, pero más estremecedores en el fondo. Hace escasas semanas, después de todo lo recibido, el Reino Unido inyecta otros 42.000 millones de euros a su sistema bancario. El mayor robo de la historia continúa. Y el desempleo no cesa.
Hay que afrontar la realidad. No podemos consentir la existencia y actividad de los piratas somalíes, ni tampoco los puertos francos de los 'parásitos/paraísos' financieros.
Si Somalia es un Estado fallido, los paraísos fiscales son Estados terroristas financieros. Es intolerable que las bolsas suban y generen inmensas plusvalías que terminan en paraísos fiscales mientras la economía real se deteriora más y más. El nuevo modelo económico que se pretende sólo será posible, creíble, confiable y perdurable si está basado en la atención real a los consumidores, a sus necesidades y deseos.
Ambas cosas son permisibles -las necesidades y deseos-, pero sin engaño ni riesgos intolerables. Sólo son permisibles grandes empresas si, cuando se equivocan, asumen su responsabilidad.
La gripe A ha sido una jugada magnífica de un sector muy competente e inteligente que ha hecho el quite a una situación mundial explosiva. Si los ciudadanos supieran, sin distracciones, cuánto nos han robado y cómo, de nuevo, tenemos que poner dinero en manos de los que robaron estallaría la rebelión civil mundial. Occidente está en decadencia. Spengler equivocó el motivo y el momento, ¿o no?
L.P.
Fuente original:
Revista Ausbanc - Dic 2009